He soñado con osos, osos enormes pardos, majestuosos.
En una especie de casa de campo, había un cercado con una balsa o piscina. Por algún motivo tenía que abrir, entrar, y superar esos osos. No recuerdo si tenía que matarlos o solo dejarlos salir... solo se que se dividían en dificultad.
Primero, había que enfrentarse a los osos blancos, muy distorsionada su imagen y parecían algo deficientes. Estaban borrosos, no podría decir que fuesen osos panda ni osos polares, no si quiera un oso rojo o alguna especie distinta. Su cara era la del dibujo de un niño de 5 años que intenta plasmar todo lo bien que puede un oso de dibujos animados, o alguno salido de su propia imaginación. Los niños tienen un gran talento para eso.
La segunda fase ofrecía un mayor respeto. Dos osos pardos, jóvenes, pero de una corpulencia importante. Sus lomos, erizados, no me llegaban a sobrepasar la cintura. Tenían un paso torpe, una expresión curiosa, y un pelaje precioso. Semimojados, un pelo suave y duro a la vez; con solo rozarlos podías sentir esa energía salvaje, esa incertidumbre de no saber cómo van a reaccionar. La valla que dibujaba el límite de aquella pequeña masa de agua se hacía más pequeña. Cualquiera de los dos podría borrarlo de un cabezazo. Los sorteé con la sensación de que mi nervio y mi tranquilidad combatían sin un posible ganador.
Antes de llegar el Gran oso hablé con alguien. Parecía que más personas querían o debían sortear a esos osos. Les comenté sin demasiado interés mi experiencia, y lo que aún quedaba.
El Gran oso era la muerte. No literalmente, pero habían muchas posibilidades de morir de un solo zarpazo. O incluso de un traspiés, de un empujón al salir en estampida, de una mirada. Era del tamaño de los dos osos de la segunda fase juntos. Aunque realmente su tamaño respecto a mi no era tan grande... o si... con cada palabra se dispersa cada vez más el sueño.
Puede que ni si quiera lo viera entero, que solo asomase un hocico negrísimo y húmedo, o una garra, o un parche de su lomo marrón. No recuerdo haberlo sorteado... seguramente me despertase en ese momento. Pero me gustaría saber qué habría sentido al enfrentarme a él. De pie frente al Gran oso, firme, él avanzando hacia mi, atravesando la balsa de agua. Plantándose a 50 centímetros de mi cabeza. Podría llevarse mi ropa y mi piel con una caricia. Y llevarse un pie para el almuerzo. O podría mojarme entera de un solo rugido e irse sin más. O sentarse tranquilamente a mi lado, mirándome solemne como si se tratase de la reencarnación de un indio dolido por la invasión de su pueblo y sus amadas tierras.
The Owl
miércoles, 7 de octubre de 2015
viernes, 11 de septiembre de 2015
viernes, 20 de marzo de 2015
Pantalones oscuros, rasgados y recosidos. Paso firme sobre unas zapatillas de tan mala calidad que limita la parte anterior del pie y deja el talón a su aire. Chaqueta negra prestada, auriculares nada sutiles. Ojeras y una línea curvada hacia abajo por el efecto de la gravedad. Manos en los bolsillos, el cable que no encuentra su lugar y se dedica a bailar como buenamente le permite su longitud.
Un día como otro cualquiera, pero hoy llueve. Hoy está nublado y hay esperanza de que haya un eclipse que aun no ha llegado. De vuelta a casa, demasiado temprano; 30 sitios distintos de esta ciudad la gente vuelve de una noche de luces tenues que acarician la penumbra, de cervezas, de risas, de arrepentimiento, de náuseas, de esperanza, de lujuria, de olor a tabaco, de vasos rotos, de miradas...
La calle, estrecha, delimitada por edificios altos, mojada; la postura recta y serena. Por un momento alzas la cabeza para observar un cielo tan gris como tu ropa, y esa canción hace que por unos pocos segundos, sientas esa soledad tantas veces añorada. Unos segundos que se esfuman como el humo de un cigarrillo en un día de viento... pero que pronto volverá...
lunes, 11 de agosto de 2014
"En algún momento de nuestras vidas me perdí completamente, y dejé de tener presente tu existencia. De repente, tras haber retomado de nuevo la maquinaria, el respirar, hablar, sentir, me dejé llevar tanto que me he sorprendido otra vez sobre el incómodo colchón. De pronto abrí los ojos y fui consciente dentro de aquel especie de ciego. El techo blanquecino seguía limitándose torpemente con la pared violácea, mal pintada y llena de muescas, de las cuales, algunas fui yo la culpable. Giro levemente la cabeza a la izquierda y ahí estaba el armario, vacío, con alguna prenda de ropa aquí y allá sin orden ninguno. A su lado, la cortina dejaba entrar la cantidad justa de luz a la habitación. Mis piernas formando un triángulo con la base sobrepasando la cama dejaban una esbelta sombra en la pared, y se movían independientemente, buscando el roce con las sábanas y entre ellas. En la mano izquierda, un cigarro, marcando el límite entre la atmósfera del cuarto y mi piel desnuda. De nuevo aquel aroma, como si fuese la primera vez que lo percibía, pero sabiendo que me encantaba, se entremezclaba no homogéneamente con el humo del tabaco.
Las olas... es increíble la infinitud. Como si nunca llegara a poder conocerlos del todo.
Es como si esta vida no me perteneciese a mi, me hubiese topado con la de otra persona y me hubieran empujando dentro... de ahí mi sensación de estar soñando constantemente, de no poder tocar la realidad, de inconsciencia... de no saber qué debo hacer, porque no me toca estar aqui.
Y Zas... ojos pardos"
Era todo demasiado perfecto como para que durase... Sigues ahí, inmóvil, pero te he echado una sábana por encima para que no me hagan daño los recuerdos. Como un mueble en medio de una habitación solitaria que espera llenarse algún día de gente, de cosas que contar, llena de algo parecido a la esperanza, pero que se mezcla con tristeza. No te has ido... Aunque quiera no pensar en ti. El periódico, la ciudad, los gestos y expresiones, vivencias, la música, mucha música, sueño y sueños, golpes, fotos, pasta, colillas...
Las olas... es increíble la infinitud. Como si nunca llegara a poder conocerlos del todo.
Es como si esta vida no me perteneciese a mi, me hubiese topado con la de otra persona y me hubieran empujando dentro... de ahí mi sensación de estar soñando constantemente, de no poder tocar la realidad, de inconsciencia... de no saber qué debo hacer, porque no me toca estar aqui.
Y Zas... ojos pardos"
Era todo demasiado perfecto como para que durase... Sigues ahí, inmóvil, pero te he echado una sábana por encima para que no me hagan daño los recuerdos. Como un mueble en medio de una habitación solitaria que espera llenarse algún día de gente, de cosas que contar, llena de algo parecido a la esperanza, pero que se mezcla con tristeza. No te has ido... Aunque quiera no pensar en ti. El periódico, la ciudad, los gestos y expresiones, vivencias, la música, mucha música, sueño y sueños, golpes, fotos, pasta, colillas...
God... Hoe mis ek jou wanneer rem.
jueves, 26 de junio de 2014
Duele cada tropiezo y cada vértice de cada piedra puesta fielmente en el camino.
De tanto andar, aprendes, y desaprendes en ocasiones, pero sobre todo caes. La primera vez piensas que es un error; la segunda, que es casualidad; la tercera, que parece que ésto sigue un patrón. Hasta que no llegas a esa conclusión no empiezas a llevar cuidado y a ir aprendiendo del error de no mirar.
Intentas caminar por el centro, ladeándote, por el filo del acantilado, por un lateral... pero en todas hay objetos punzantes, a cual peor. Y las zapatillas están plagadas de agujeros.
Y llega el punto en el que necesitas salir y dejar de avanzar. El agobio, la desesperación, acaban royendo por encima del ombligo, se hace un agujero punzante que pocas veces deja taparse. La cabeza es un enorme huracán compuesto de ideas, sentimientos y pensamientos imposibles de organizar y recolocar. Y claro, a ver quién intenta meter ahí información racional...
Imposible explicar el por qué ni cómo he llegado a ésto, ni lo mucho que dueles.
De tanto andar, aprendes, y desaprendes en ocasiones, pero sobre todo caes. La primera vez piensas que es un error; la segunda, que es casualidad; la tercera, que parece que ésto sigue un patrón. Hasta que no llegas a esa conclusión no empiezas a llevar cuidado y a ir aprendiendo del error de no mirar.
Y llega el punto en el que necesitas salir y dejar de avanzar. El agobio, la desesperación, acaban royendo por encima del ombligo, se hace un agujero punzante que pocas veces deja taparse. La cabeza es un enorme huracán compuesto de ideas, sentimientos y pensamientos imposibles de organizar y recolocar. Y claro, a ver quién intenta meter ahí información racional...
Imposible explicar el por qué ni cómo he llegado a ésto, ni lo mucho que dueles.
sábado, 15 de marzo de 2014
Otro adiós más
Os voy a echar mucho de menos, pero tenemos que separarnos durante un tiempo. No aguanto que estéis en mi cabeza y no me dejeis descansar, y me hagáis llorar. No es justo ni tengo por qué.
No he podido con vosotros. Cada uno tiene su vida, y no es el momento de estar en la vuestra. Ni siquiera quiero, ni siquiera me dejarías.
Tampoco sabía dónde me metía, solo me dejé llevar, y era fácil. Incluso invitabas a ello. Horas y horas... comidas, tabaco, buenas noches y malos sueños, música, letras, insomnio y buenos despertares... Y fin. No lo aguanto, no doy más. Al final siempre acabo igual, ni haciéndolo bien...
La vida es una insolente niñata gilipollas que siempre quiere llevar la razón.
Si alguna vez le discutieras va y se lleva a quién más quieras, y nos ha jodido mayo, y nos tiene a su merced.
La vida es ese afán solitario de ser sociable a diario cuando en el fondo de todo me reservo comentarios.
No soporto las esferas de "supergente" con el lodo hasta las cejas... con mentiras en los pies y con hongos en la lengua.
Yo sabía que en el fondo... no todo podía ser redondo... por eso esta es una balada ovalada... con sus aristas preocupadas por el desenlace... en su mayor medida kamikaze
La vida es un "pret a porter" despreciable... de algún desfile envidiable... de algún diseño que alguien soñó alguna vez.
Colección otoño-invierno, si ves que me pongo tierno es que quiero vomitar, que aquí para ir al infierno basta con el historial de internet de cualquiera de nosotros.
La vida es siempre un contraste de modas, como un gótico y un hippie comprando en el "Mercadona"...
Y en la escuela cuatro niños adaptándose a un país, y su padre en su despacho cortándome a mí el hachís.
Yo sabía que en el fondo... no todo podía ser redondo... por eso esta es una balada ovalada... con sus aristas preocupadas por el desenlace... en su mayor medida kamikaze
Y así nos va, con un dedo metido en el culo y el otro en el ojo del de enfrente, pero luego te sonrío, toma el mío si tienes frío, yo siempre vivo en Navidad...
Yo sabía que en el fondo... no todo podía ser redondo... por eso esta es una balada ovalada... con sus aristas preocupadas por el desenlace... en su mayor medida kamikaze.
Una balada ovalada, es una pompa oxigenada, es mi puta pompa, por eso es ovalada
No he podido con vosotros. Cada uno tiene su vida, y no es el momento de estar en la vuestra. Ni siquiera quiero, ni siquiera me dejarías.
Tampoco sabía dónde me metía, solo me dejé llevar, y era fácil. Incluso invitabas a ello. Horas y horas... comidas, tabaco, buenas noches y malos sueños, música, letras, insomnio y buenos despertares... Y fin. No lo aguanto, no doy más. Al final siempre acabo igual, ni haciéndolo bien...
Ciao...
La vida es una insolente niñata gilipollas que siempre quiere llevar la razón.
Si alguna vez le discutieras va y se lleva a quién más quieras, y nos ha jodido mayo, y nos tiene a su merced.
La vida es ese afán solitario de ser sociable a diario cuando en el fondo de todo me reservo comentarios.
No soporto las esferas de "supergente" con el lodo hasta las cejas... con mentiras en los pies y con hongos en la lengua.
Yo sabía que en el fondo... no todo podía ser redondo... por eso esta es una balada ovalada... con sus aristas preocupadas por el desenlace... en su mayor medida kamikaze
La vida es un "pret a porter" despreciable... de algún desfile envidiable... de algún diseño que alguien soñó alguna vez.
Colección otoño-invierno, si ves que me pongo tierno es que quiero vomitar, que aquí para ir al infierno basta con el historial de internet de cualquiera de nosotros.
La vida es siempre un contraste de modas, como un gótico y un hippie comprando en el "Mercadona"...
Y en la escuela cuatro niños adaptándose a un país, y su padre en su despacho cortándome a mí el hachís.
Yo sabía que en el fondo... no todo podía ser redondo... por eso esta es una balada ovalada... con sus aristas preocupadas por el desenlace... en su mayor medida kamikaze
Y así nos va, con un dedo metido en el culo y el otro en el ojo del de enfrente, pero luego te sonrío, toma el mío si tienes frío, yo siempre vivo en Navidad...
Yo sabía que en el fondo... no todo podía ser redondo... por eso esta es una balada ovalada... con sus aristas preocupadas por el desenlace... en su mayor medida kamikaze.
Una balada ovalada, es una pompa oxigenada, es mi puta pompa, por eso es ovalada
sábado, 8 de marzo de 2014
Struggle for Pleasure
La manía idiota de analizar todo lo que nos rodea, de saber la verdad, de diseccionar cualquier palabra, gesto, extraer cada átomo de un verso o una canción. El miedo a no equivocarse, y la precaución agobiante de hacerlo todo tal y como corresponde.
El descanso en un lecho de opiáceos y alcohol invita a que salga toda esa locura sin sentido, y lo hace de manera escandalosa en las personas excesivamente racionales. A veces, no es necesario ese tipo de ambiente, y de manera igualmente contradictoria surgen pensamientos, y pensamos que estamos totalmente locos. Nos encerramos en intentar darle sentido, en lugar de aceptarlo y disfrutarlo o poner una solución.
Esta canción, puede trasladarme a un bosque, a la frontera entre un pinar y unas dunas, un paseo por un pequeño pueblo del norte, puede evocarme la muerte, tranquilidad, soledad, infancia, añoranza, felicidad, rabia y tristeza, todo al mismo tiempo, y nada tiene sentido. Pero mis células parecen tranquilizarse y comprenderlo todo.
El descanso en un lecho de opiáceos y alcohol invita a que salga toda esa locura sin sentido, y lo hace de manera escandalosa en las personas excesivamente racionales. A veces, no es necesario ese tipo de ambiente, y de manera igualmente contradictoria surgen pensamientos, y pensamos que estamos totalmente locos. Nos encerramos en intentar darle sentido, en lugar de aceptarlo y disfrutarlo o poner una solución.
Esta canción, puede trasladarme a un bosque, a la frontera entre un pinar y unas dunas, un paseo por un pequeño pueblo del norte, puede evocarme la muerte, tranquilidad, soledad, infancia, añoranza, felicidad, rabia y tristeza, todo al mismo tiempo, y nada tiene sentido. Pero mis células parecen tranquilizarse y comprenderlo todo.
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