El descanso en un lecho de opiáceos y alcohol invita a que salga toda esa locura sin sentido, y lo hace de manera escandalosa en las personas excesivamente racionales. A veces, no es necesario ese tipo de ambiente, y de manera igualmente contradictoria surgen pensamientos, y pensamos que estamos totalmente locos. Nos encerramos en intentar darle sentido, en lugar de aceptarlo y disfrutarlo o poner una solución.
Esta canción, puede trasladarme a un bosque, a la frontera entre un pinar y unas dunas, un paseo por un pequeño pueblo del norte, puede evocarme la muerte, tranquilidad, soledad, infancia, añoranza, felicidad, rabia y tristeza, todo al mismo tiempo, y nada tiene sentido. Pero mis células parecen tranquilizarse y comprenderlo todo.
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