Aspirar, espirar, aspirar, espirar... y fin.
Agonía se llama al no poder mantenerte por tí mismo, al depender del resto de la gente para realizar casi cualquier acto, la imposibilidad de andar solo o simplemente de andar, que incluso el respirar sea una tortura. Agonía es lamentarte cada día de vivir en la situación en la que estás, de arrepentirte (o no) de determinados detalles de tu vida que te han llevado a donde estás, de sentirte solo, de que tus contestaciones hacia los demás sean gritos o lamentos, aun teniendo una familia tan numerosa.
Tras una vida llena de baches y muchas alegrías, no nos engañemos, acabas en una cama, sedado hasta las cejas y esperando que llegue tu hora.
Ha llegado y, creo, no te ha dado tiempo a enterarte. Toda tu gente ha estado velando todo el tiempo que les han dejado. ¿Para qué? ¿Realmente vas a sentir la pena que nos da que no estés con nosotros? Si fuese así, al menos yo no querría ver eso, no podría soportar ver tanta gente, tanta pena, tanto dolor junto...
Y lo he vivido, lo he visto y me ha dejado sin apenas sangre en el cuerpo. No es esencial pasar por eso, no creo que sea un pecado no verte en un ataud, rodeado de flores, a través de un cristal. Que si, que es lo que debemos hacer, repito, DEBEMOS. Pero, ¿qué importa lo que debamos hacer o no en esta situación? Has perdido la vida, eso es... Creo que la gente no se para a pensar en eso, creo que solo piensa que no vas a estar, recuerda las situaciones vividas contigo, tu forma de ser, tu carácter y todo en relación a ti. ¿Cuánta gente se para a pensar en lo que pensabas en tu último aliento, o si realmente pensabas? En cómo es dejar de vivir, en lo que significa el resto del mundo y universo para una persona que no vive, de lo que te sientes orgulloso y de lo que no en tu vida, de las cosas que te han quedado por hacer, de sentimientos que nunca has expresado...
Saludar a gente y agradecer su "te acompaño en el sentimiento" a gente que ni conoces. Tu cuerpo, se transforma en irreal, simil a un muñeco tuyo a tamaño real. Mirar la sábana con la que te cubren y no moverse.
Nunca olvidaré tu chalecico de la sierra
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