martes, 19 de junio de 2012

"Abrió la puerta y se descubrió en un ambiente distinto a todos los que había experimentado a lo largo de su vida. Justo en ese momento empezó a sonar una canción  con la que empezó a desnudarse, vestida con una sonrisa.
La luz que entraba por la pequeña ventana cambió, ahora un par de rayos de sol atravesaban la nube cargada de lluvia, y entraban al cuarto en un tono anaranjado y azul. La habitación parecía más grande que normalmente. La última prenda que abandonó fue una blusa fina, que aterrizó en el suelo como si se tratase de una pluma. Se dirigió con pasos largos y ligeros hacia la bañera. Se sentó en ella y dejó correr el agua, jugueteando con sus dedos, sin dejar de sonreir. Aquel baño era el más acojedor de la casa, y nunca se había fijado. Las paredes estaban forradas por tablas de madera, la bañera, aunque sin cortina, era amplia y sencilla. La iluminación era magnífica, el suelo estaba cubierto de una larga alfombra aterciopelada que llegaba hasta un lavabo grande, adornado con varias plantas exóticas.
Esperó a que el agua estuviera a la temperatura perfecta y, siguiendo con su manía, dejó que el primer contacto con el agua fuese con la cabeza. Empapó su larga cabellera ondulada, con la cabeza hacia atrás, y solo entonces pudo dejar que el agua llegase a cada rincón de su piel. Esta vez eligió gel marino, "con algas" ponía en el frasco.
Puede que fuese relajante y disfrutase del momento, pero involuntariamente se movía rápido, y terminó de ducharse poco después de que acabara la canción.
Se rodeó de una toalla azul y fue desclaza hacia su habitación.

No la encontraba. Había perdido la noción del tiempo y del espacio, y no encontraba su estudio. Pasó por su cabeza la idea de buscar una llave. Una llave... como si eso pudiera sacarla de su paranoia mental.

La radio empezó a escucharse mal, con interferencias. Siguió andando por el pasillo, cada vez más oscuro y llegó a una puerta de hierro. La abrió y al fondo había un butacón enorme, con tres crías de cuervo graznando. Alguien estaba sentado en él, con un manto negro y granate con capucha. Su mano derecha sostenía un cetro manchado de sangre. En el rosetón, a dos metros de su cabeza, colgaba un hombre ahorcado. El suelo estaba encharcado por la sangre del ahorcado, que además, pudo ver, tenía dos heridas bastante profundas a ambos lados del cuello, un boquete a la altura del corazón y las ingles empapadas de sangre.




Quedó con la boca abierta y la garganta seca, sin poder respirar ni articular palabra. La radio volvió a oirse bien, y una guitarra infernal acompañaba una voz desgarrada sonó


On the day I was born
The nurses all gathered ’round
And they gazed in wide wonder
At the joy they had found
The head nurse spoke up
Said “leave this one alone”
She could tell right away
That I was bad to the bone

Bad to the bone
Bad to the bone

....

El hombre que sostenía el cetro soltó una carcajada al oir el comienzo del estribillo, alzando la cabeza y dejando ver cada uno de sus brillantes dientes.

- ¡Vaya! Sorprendente que me dediques esta canción... ¿Cómo lo sabías?

La muchacha quedó igual con la boca entreabierta, mirando fijamente esa sonrisa interrogante.
Volvió a mirar el cuerpo, bañado por los verdes y rojos del cristal, antes de que el hombre se decidiese a levantarse y caminar hacia ella..."

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