jueves, 20 de diciembre de 2012

Oceans

Es tan previsible...

Siempre tan igual...

Primero sol, agua calma y cristalina,

y de repente... todo se nubla, y parece que todo se va a acabar. Una sombra lo cubre todo, parece que el mar deja ver sus entrañas de la manera que realmente son. Los peces profundizan y desaparecen, la posidonia se agita nerviosa, y tiburones aletean inquietos.
Unos instantes de silencio ensordecedor, de pensamientos acumulados, de mentes que gritan, de nervios, de ansiedad, de conmoción, de miedo,

y por fin una fina llovizna rompe la tensión. Suave, se posa en la superficie de la gran masa de agua, salpicando levemente, hasta que una rabia irracional invade la nube y escupe con rabia y fuerza, cada vez más gotas, sobre el mar.
Pero no es suficiente, demasiado odio contenido, llegan los rayos, relampaguea el cielo, y algún animal marino se atreve a saltar, aturdido.


Los truenos parecen querer llegar hasta las profundidades, que se oiga la angustia.



Tras unos minutos de caos, de sacudidas, la energía se agota. Ya no queda más.

Ya no hay nada que hacer. Sólo desvanecerse y dejar que llegue la luz.




Como siempre.


jueves, 6 de diciembre de 2012

Itaca 

Konstantino Kavafis 



Cuando emprendas el viaje hacia Itaca
ruega que sea largo el camino,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
A los Lestrigones, a los Cíclopes
o al fiero Poseidón, nunca temas.
No encontrarás trabas en el camino
si se mantiene elevado tu pensamiento y es exquisita
la emoción que toca el espíritu y el cuerpo.
Ni a los Lestrigones, ni a los Cíclopes,
ni al feroz Poseidón has de encontrar,
si no los llevas dentro del corazón,
si no los pone ante ti tu corazón.

Ruega que sea largo el camino.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que- ¡con qué placer!¡con qué alegría!-
entres en puertos nunca antes vistos.
Detente en los mercados fenicios
para comprar finas mercancías
madreperla y coral, ámbar y ébano,
y voluptosos perfumes de todo tipo,
tantos perfumes voloptuosos como puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
para que aprendas y aprendas de los sabios.
Siempre en la mente has de tener a Itaca.
Llegar allá es tu destino.
Pero no apresures el viaje.
Es mejor que dure muchos años
y que ya viejo llegues a la isla,
rico de todo lo que hayas guardado en el camino
sin esperar que Itaca te de riquezas.
Itaca te ha dado el bello viaje.
Sin ella no habrías aprendido el camino.
No tiene otra cosa que darte ya.
Y si la encuentras pobre, Itaca no te ha engañado
sabio como te has vuelto con tantas experiencias,
habrás comprendido lo que significan las Itacas.