lunes, 16 de diciembre de 2013

¿Has levantado hoy la vista? ¿Has girado tu cabeza hacia arriba?

No puedo comprender, que la gente no se quede extasiada al mirar una luna como hoy, hipnotizada, atontada, me da igual el adjetivo. Es algo general el apreciar esas cosas... Como la música.

No es necesario ser astrónomo para admirarla, ni óptico para quedarte ensimismado pensando en la manera en que la luz recorre el espacio-tiempo, unido a la forma en que tu cuerpo la percibe, ni un fisiólogo para pensar en las áreas del cerebro que se activan al ver algo tan hermoso...

Simplemente la miras, la percibes, y tu mente irracional se encarga de procesar. 

Es como la música. Pocos han tenido el placer de estudiarla, de componerla y recrearla, de sentirla de una manera especial al conocer todo su esqueleto, su completa anatomía. Pero es un sentimiento global cuando un sonido se introduce en tu cuerpo y hace un efecto increíble sobre tu cerebro, que se lo devuelve de nuevo a todo el organismo de una manera discreta y sutil. Y te quedas anestesiado, y la sangre se vuelve fino humo que se disipa por tus vasos, y miles de entes recorren tus neuronas haciéndolas vibrar suavemente y provocándote un pequeño orgasmo. La comisura de tus labios se hace cada vez más evidente, y en pocas ocasiones puedes sentir una sensación similar a ésta, tan fácil como escuchar una buena canción u observar la luna llena arropada por nubes de seda.

Por eso, no entiendo como no sois capaces de mantenerle la mirada a la gran puta en estos días, hay pocas cosas más importantes que mirarla y dejarte envenenar, que vacíe tu mente de todo lo que hayas hecho hoy y te idiotice un poco más...


miércoles, 20 de noviembre de 2013

jueves, 24 de octubre de 2013

Motivación saciante. Wanted.



Ni la comida, ni el tabaco, ni el sueño, alcohol o droga me son suficientes. Ni siquiera el sexo esporádico. Falta algo más potente que me transmita satisfacción, esa recompensa al final del día.
Hace tanto que no me siento así, y estoy tan lejos de conseguirlo que hace que me acuerde irremediablemente de tí.

Claro que lo echo de menos. Estaba tan llena de energía en aquel momento que salía de la forma más inesperada. Me cabreaba de verdad, podía incluso deducir qué eran los celos. Podía morir cada día si dormía en aquella cama. Podía sentir tristeza si me alejaba de tí.

He muerto. No sé dónde ha ido esa parte de mi, pero no está aquí. Y de verdad que me gustaría saber si está bien, si algún día quisiera volver. Sólo saber si podría ser me reconfortaría.