"Un día, todo y nada cambió. En el mismo autobús, la misma hora y el mismo asiento. El mismo chico. Cruces de miradas. Pero esta vez fue distinto. Cuando alzó los ojos, le miró casi paralizada, intentando expresarle en ovillo enredado de pensamientos que fluían bastante mal en su cabeza. Rápidamente volvió a observar el paisaje.
En la siguiente parada, la suya, bajó sin volver a mirarle y con el ceño frundido. Cuando ya se alejaba lo suficiente de la parada y de los pensamientos que le invadían en el autobús, oyó una voz a lo lejos. Era él.
-¡Eh! ¡Espera! - dijo mientras se acercaba a ella trotando.
-¿Sí? -dijo ella extrañada.
- Hola, sólo quería saludarte.-tras una breve pausa para tomar aire, y presentando unos ojos azules, con extrañeza, continuó- Y, si no te parece demasiado atrevido, me gustaría saber qué te pasa, qué pensabas cuando me mirabas en el autobús.
Ella, tomó aire mirando sus zapatos. Levantó la cabeza y sonrió levemente.
- Qué más da qué hubiese pasado por mi cabeza. Cualquier cosa que te diga hará cambiar lo que pienses respecto a mi, no se parecerá a lo que crees que maquinaba y sea lo que sea, será una decepción. Mi respuesta es el silencio. Si soy responsable de ésto, prefiero que se quede en una mirada en un autobús. Buenas tardes.
Se alejó tranquilamente, con sus rizos botando a cada paso, atenta al suelo. Él, en una terraza de bar, la siguió con los ojos, estático, hasta que dobló la esquina. No admiraba su melena, ni su andar, ni sus caderas. Veía sus ojos y la verdad que había en ellos. No le gustaba aunque tuviera unas pestañas larguísimas, y unos labios perfectos; le encantó aquel momento. Fuera de lo común, como si hubieran escapado del tiempo por unos segundos y ahora, cayese poco a poco a la realidad que le sustentaba normalmente. Para él, era lo que para los católicos podría ser un ángel. Una persona asexuada. No era tan importante ella como aquel momento y aquellas palabras.
Se dió la vuelta y continuó su camino, esta vez andando. Analizó cada palabra que salió de su boca. Tardó tres cuartos de hora en llegar a casa, y apensa fue consciente de ello.
Esos ojos..."
lunes, 20 de mayo de 2013
viernes, 17 de mayo de 2013
Rabia
No teneis ni puta idea de lo que supone vivir en este mundo. Os habéis olvidado de lo que significa sentir empatía por el planeta; nunca lo habéis sentido. Vuestro ego os ciega a un nivel tan extremo que os convierte en seres artificiales, fruto de la vida en la sociedad. Os basáis en la naturaleza para explicar vuestras acciones.
Están apareciendo las manchas en mis manos por la rabia que desprendo. Creo que si miro el resto de mi cuerpo, estará igual.
El pensar en los demás, para vosotros, es pensar en la vida humana simplemente. Somos una única especie entre millones de millones, una especie que se está cargando su propio hábitat. Piensa ahora, ¿qué ser vivo se carga el lugar en el que vive? Es algo ESENCIAL, ¿no sois conscientes?.
¿Por qué vale más tu vida que la de un zorro? ¿Por qué somos más sensibles con la muerte de un perro que la de una ballena? El que algo sea más que otra cosa es solo uno de tantos conceptos que el ser humano ha creado para expresarse. En muchos casos, para defender su forma de actuar.
¿Por qué sólo nos centramos en preservar la existencia de un mamífero que la de un río? ¿POR QUÉ SOMOS TAN SUMAMENTE ESTÚPIDOS? Pasan por mi cabeza tantísimas preguntas que no soy capaz de plasmarlas todas. Todo se resume en que sois imbéciles. No se escapa nadie.
Es básico que un niño sepa antes cómo contactar con la naturaleza que aprender a encender un ordenador. Cómo llega la comida a su mesa, por qué tirar un plátano en la playa es contaminar si la fruta es orgánica, por qué es necesario tener bosques y dejarlos tal y como están, por qué en los documentales, quienes graban, no intervienen para salvar al animal, por qué la gente muere, por qué hay tantas personas en el mundo, por qué un grupo de ecologistas pueden cargarse una especie de bisón si su intención es buena...
Muchos de vosotros no vais a derramar una sola lágrima al ver el antes y el después de una zona urbanizada, porque claro, la gente tiene que vivir en una casa. No vais a respirar la libertad en una salida al campo, no vais a sentir ni la mitad de la emoción por lo salvaje que lo que sentís con un móvil nuevo. No sabéis nada. No vais a entender a quien puede tirarse horas clasificando animales o plantas, pensáis que es frikismo, que no es normal emocionarse con ese tipo de cosas, que lo que sí es normal es enamorarse, sentir empatía por las personas, ayudarlas, salvar vidas humanas,...
Nadie sabe ser un buen humano.
Están apareciendo las manchas en mis manos por la rabia que desprendo. Creo que si miro el resto de mi cuerpo, estará igual.
El pensar en los demás, para vosotros, es pensar en la vida humana simplemente. Somos una única especie entre millones de millones, una especie que se está cargando su propio hábitat. Piensa ahora, ¿qué ser vivo se carga el lugar en el que vive? Es algo ESENCIAL, ¿no sois conscientes?.
¿Por qué vale más tu vida que la de un zorro? ¿Por qué somos más sensibles con la muerte de un perro que la de una ballena? El que algo sea más que otra cosa es solo uno de tantos conceptos que el ser humano ha creado para expresarse. En muchos casos, para defender su forma de actuar.
¿Por qué sólo nos centramos en preservar la existencia de un mamífero que la de un río? ¿POR QUÉ SOMOS TAN SUMAMENTE ESTÚPIDOS? Pasan por mi cabeza tantísimas preguntas que no soy capaz de plasmarlas todas. Todo se resume en que sois imbéciles. No se escapa nadie.
Es básico que un niño sepa antes cómo contactar con la naturaleza que aprender a encender un ordenador. Cómo llega la comida a su mesa, por qué tirar un plátano en la playa es contaminar si la fruta es orgánica, por qué es necesario tener bosques y dejarlos tal y como están, por qué en los documentales, quienes graban, no intervienen para salvar al animal, por qué la gente muere, por qué hay tantas personas en el mundo, por qué un grupo de ecologistas pueden cargarse una especie de bisón si su intención es buena...
Muchos de vosotros no vais a derramar una sola lágrima al ver el antes y el después de una zona urbanizada, porque claro, la gente tiene que vivir en una casa. No vais a respirar la libertad en una salida al campo, no vais a sentir ni la mitad de la emoción por lo salvaje que lo que sentís con un móvil nuevo. No sabéis nada. No vais a entender a quien puede tirarse horas clasificando animales o plantas, pensáis que es frikismo, que no es normal emocionarse con ese tipo de cosas, que lo que sí es normal es enamorarse, sentir empatía por las personas, ayudarlas, salvar vidas humanas,...
Nadie sabe ser un buen humano.
viernes, 10 de mayo de 2013
jueves, 2 de mayo de 2013
Echoes
La sensación es como de aspirar muy hondo, hasta que tus pulmones quedan tan llenos de aire que parecen estar vacíos. En una zona inescrutable de tu cabeza, en el mismo centro de gravedad, tras las fosas nasales, frente al hueso lambdáctico percibes una sensación única, de caída al vacío, sin gravedad, de miedo, de desconocimiento, de libertad...
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