
Nunca entenderé por qué tras un buen momento le seguirá uno malo, casi siempre previsible.
Tarde de playa, con amigos, sol y arena; muy buenas vistas, olas y alguna que otra risa.
Vuelta, con algo de prisa, ya no me altero tanto.
Llegada y ya tenemos mosqueo y vuelta a lo de siempre... ¿Solución? no hay, a no ser que sea yo la que la busque y, creeme que no soy la mejor indicada para ello. Odio tomar decisiones.
Ya empiezo a pensar que la que lo hace todo mal soy yo, las culpas para mi, que nunca tengo razón... Dejaré ésto así, paso de repetirme una y otra vez...
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