Una llamada telefónica.
La misma persona llamando otra vez por el mismo motivo.
Por tercera vez le coges el teléfono y acabas colgando con la misma sensación que las veces anteriores.
Cinco minutos para pensar en la decisión, y de repente el suelo de la habitación cambia, se queda mucho más quieto y te das cuenta que en ese momento estás alterando el futuro de manera importante.
Nuevas caras, compañeras, horas de coche, incertidumbre, fiestas desfasadas, gentileza, nervios y remordimientos, comodidad, tranquilidad y paz, despistes, asombro, mil olores exquisitos, sueño, frío, calor, ...
Mil cosas.
Arrepentimiento nulo.
domingo, 22 de julio de 2012
jueves, 12 de julio de 2012
lunes, 9 de julio de 2012
martes, 3 de julio de 2012
Oleaje
"Y un día, a la orilla del mar, Naga salió entre las aguas para hacerle
compañía. Su esbelto cuerpo plateado y a veces azul, otras púrpura,
contrastaba con el negro azabache de las rocas salpicadas.
Ayira se adelantó a sus palabras, y tras un buen rato escuchando miles de pensamientos metamorfoseados en susurros, diminutos y fugaces, habló. Selló los labios de Naga con un beso y cogió aliento sin dejar de mirar al agua.
-¿Qué me pasa contigo? Quizá haya estado engañándome todo este tiempo, y en realidad no conozco a quien de verdad eres. Sé que llevo unas semanas dándole vueltas y evitando un poco el tema... Quiero que salgas de mi vida, que desaparezcas, o que me ates a tí fuertemente y no me sueltes, pase lo que pase. Y no prefiero ninguna de las dos opciones; lo dejo en tus manos.
*Quiero saber el por qué de tus reacciones. No sé en qué piensas, y eso ha hecho que parte de mi mente se esfume.
*Quiero saber qué hice mal para estar contigo.
*En el fondo... te necesito tanto que...
Naga soltó un gemido de dolor, y sus ojos perdidos, buscando no sé qué en el acantilado, se empañaron de lágrimas negras azuladas. Al instante, Ayira la abrazó, y se sintió culpable por hacer que un ser como él acabase llorando por una simple mortal.
Estaba ante el paso más importante de su vida, y seguía sin saber qué hacer."
Ayira se adelantó a sus palabras, y tras un buen rato escuchando miles de pensamientos metamorfoseados en susurros, diminutos y fugaces, habló. Selló los labios de Naga con un beso y cogió aliento sin dejar de mirar al agua.
-¿Qué me pasa contigo? Quizá haya estado engañándome todo este tiempo, y en realidad no conozco a quien de verdad eres. Sé que llevo unas semanas dándole vueltas y evitando un poco el tema... Quiero que salgas de mi vida, que desaparezcas, o que me ates a tí fuertemente y no me sueltes, pase lo que pase. Y no prefiero ninguna de las dos opciones; lo dejo en tus manos.
*Quiero saber el por qué de tus reacciones. No sé en qué piensas, y eso ha hecho que parte de mi mente se esfume.
*Quiero saber qué hice mal para estar contigo.
*En el fondo... te necesito tanto que...
Naga soltó un gemido de dolor, y sus ojos perdidos, buscando no sé qué en el acantilado, se empañaron de lágrimas negras azuladas. Al instante, Ayira la abrazó, y se sintió culpable por hacer que un ser como él acabase llorando por una simple mortal.
Estaba ante el paso más importante de su vida, y seguía sin saber qué hacer."
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