domingo, 22 de julio de 2012

Valentía

Una llamada telefónica.
La misma persona llamando otra vez por el mismo motivo.
Por tercera vez le coges el teléfono y acabas colgando con la misma sensación que las veces anteriores.
Cinco minutos para pensar en la decisión, y de repente el suelo de la habitación cambia, se queda mucho más quieto y te das cuenta que en ese momento estás alterando el futuro de manera importante.
Nuevas caras, compañeras, horas de coche, incertidumbre, fiestas desfasadas, gentileza, nervios y remordimientos, comodidad, tranquilidad y paz, despistes, asombro, mil olores exquisitos, sueño, frío, calor, ...
Mil cosas.
Arrepentimiento nulo.

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