martes, 3 de julio de 2012

Oleaje

"Y un día, a la orilla del mar, Naga salió entre las aguas para hacerle compañía. Su esbelto cuerpo plateado y a veces azul, otras púrpura, contrastaba con el negro azabache de las rocas salpicadas.
Ayira se adelantó a sus palabras, y tras un buen rato escuchando miles de pensamientos metamorfoseados en susurros, diminutos y fugaces, habló. Selló los labios de Naga con un beso y cogió aliento sin dejar de mirar al agua.
-¿Qué me pasa contigo? Quizá haya estado engañándome todo este tiempo, y en realidad no conozco a quien de verdad eres. Sé que llevo unas semanas dándole vueltas y evitando un poco el tema... Quiero que salgas de mi vida, que desaparezcas, o que me ates a tí fuertemente y no me sueltes, pase lo que pase. Y  no prefiero ninguna de las dos opciones; lo dejo en tus manos.

*Quiero saber el por qué de tus reacciones. No sé en qué piensas, y eso ha hecho que parte de mi mente se esfume.

*Quiero saber qué hice mal para estar contigo.

*En el fondo... te necesito tanto que...


Naga soltó un gemido de dolor, y sus ojos perdidos, buscando no sé qué en el acantilado, se empañaron de lágrimas negras azuladas. Al instante, Ayira la abrazó, y se sintió culpable por hacer que un ser como él acabase llorando por una simple mortal.
 Estaba ante el paso más importante de su vida, y seguía sin saber qué hacer."

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