Y un día, te levantas con toda la serenidad que pueda caber en tí, y la música te ofrece el concepto de realidad.
Sin apenas pensarlo, hablas. Y te das cuenta que a pesar de lo poco que has crecido, eres consciente de más de lo que pensabas.
Y desapruebas, y criticas, por fin con certeza de que lo haces con razón. Aunque sigan sin escucharte. No es un paso en falso, al menos para tí. Has dado otro pequeño salto, cada vez más cerca de estar más lejos de aquí.
Y sin motivo, el pecho henchido se vacía muy poco a poco, sin saber por qué. La música suena cada vez más fuerte. Buscas el motivo, y llegas a la conclusión de que es lo evidente, aunque no sea tu manera de ser. Pero no te afecta. Sin embargo, empiezas a asociar, y sin nada en la cabeza, ni una idea concreta, tu sonrisa simplemente se va borrando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario