viernes, 30 de agosto de 2013

" Como empezar a escuchar un disco desde el principio, me dejo llevar por las suaves notas, que me mecen pausadamente con un leve balanceo, avanzando hacia ningún lado. 
Lleva sonando mucho tiempo, pero hoy me paro a escuchar. Porque hace tiempo que no la oigo. Ya no recuerdo su voz. No sé qué perfume llevaba, si iba desnuda o vestida. 
Ya no cabe aquí para poder arroparme por las noches.
No sé quién se la ha llevado. Quizá haya conseguido escapar; quizá me haya aborrecido.

No se le ocurría qué más decir. Le había dedicado demasiadas líneas a aquella zorra y tenía la cabeza muy abstraida como para profundizar en aquel tema. Metió instintivamente la mano en el bolsillo de su pantalón, buscando el mechero y el paquete de tabaco. Alzó la vista y como si la realidad le diese una bofetada, vió que estaba en el autobús.
Esperó, muy intranquila, hasta la penúltima parada. Ansiosa. La mujer de enfrente la estaba poniendo nerviosa. La miraba cada 10 segundos, esperando que sus ojos se encontrasen y entablar una conversación. Se puso los auriculares, cogió un libro, pero las pupilas de aquel ser odioso no dejaban de escudriñar sajando cada centímetro de su piel descubierta. Se levantó, cogió un hacha con un mango tan largo como su pierna entera y se lo clavó en el pecho. Después, vació las cuencas de sus ojos con la ayuda únicamente de su mano izquierda.
Cuando la mujer pudo reaccionar y empezar a gritar, Ayira despertó de su fantasía. Estaba viendo todo aquello gracias a una pantalla de negro sobre blanco. Se levantó y pulsó el botón rojo.
Volvió a imaginar que ese trozo de plástico haría estallar el autobús en mil pedazos en cuanto se cerrase la puerta tras salir. Y sonrió.
Salió con el cigarro en la boca y antes de poner los dos pies en la acera, su porro ya estaba encendido. Caminó tranquila, la droga hacía su efecto. Y se sentía bien, porque aquel tipo de fantasía, la del autobús, hacía tiempo que no la tenía. Cada vez era menos frecuente, lo que le hacía pensar en Naga.

Se dirigía a su nueva casa.Se la había alquilado a Zac, estaba a las afueras de la ciudad. Sólo quería comprobar qué tal es la vida fuera de su piso, que aún conservaba.  Tampoco le molestaba demasiado la idea de que el propietario se pasase por allí de vez en cuando, pero no tuvo oportunidad de sentirse incómoda. No apareció por allí en semanas.
 No muy lejos de su nuevo hogar había un acantilado. Pasó por delante de su portal, sin mirarlo siquiera y fue directa allí. Se sentó en el borde. Era perfecto. Las rocas estaban especialmente moldeadas para su trasero. Llegaban a ser cómodas.
Era de noche y sólo veía alguna luz en el horizonte, algo de iluminación sobre las piedras de su alrededor y la ciudad a unos kilómetros de su espalda.

Estaba sola."



viernes, 23 de agosto de 2013

Un poco de poesía de los 50

Luchando, cuerpo a cuerpo, con la muerte, 
al borde del abismo, estoy clamando 
a Dios. Y su silencio retumbando,
ahoga mi voz en el vacío inerte.

Oh Dios. Si he de morir, quiero tenerte 
despierto. Y, noche tras noche, no sé cuándo 
oirás mi voz. Oh Dios, estoy hablando 
solo. Arañando sombras para verte.

Alzo la mano, y tú me la cercenas.
Abro los ojos; me los sajas vivos.
Sed tengo, y sal se vuelven tus arenas,

Esto es ser hombre: horror a manos llenas.
Ser- y no ser- eternos, fugitivos
¡Ángel con grandes alas de cadenas!


Blas de Otero: "Ángel fieramente humano"


Éste es uno de los fragmentos de la obra existencialista de este poeta madrileño.
Uno de sus antecedentes fue Pascal, a finales del siglo XVII, pero el padre del existencialismo fue
Søren Aabye Kierkegaard*. 
Este movimiento filosófico se basa en que existe una gran diferencia entre "ser" y "existir". "Ser" es un hecho pasivo: los objetos "son", porque no protagonizan ninguna acción; en todo caso son receptores de ellas, no pueden elegir su propio destino. Son lo que son en sí, sin posibilidad de cambiarse a sí mismos. Sin embargo, el hombre "existe": no tiene por qué coincidir con lo que es, puede cambiar su propio ser con sus decisiones. Es lo dinámico (el hombre) frente a lo estático (los objetos, lo inanimado). El hombre se caracteriza por tener finitud espacial y estar contenido en una contingencia temporal: es decir, tiene un cuerpo mortal (en esto es una crítica del "ser" concebido como eternidad).
Así pues, el hombre no sólo "existe", sino que además debe hacerlo. En el existencialismo hay una defensa de la vivencia subjetiva por encima de la objetividad pura, como respuesta a la filosofía de Hegel que creía en la posibilidad de un conocimiento racional, objetivo y puro de todas las cosas del mundo. Es por esto que se postula el individualismo moral: cada uno debe ser responsable de sus propias acciones y decidir su código ético. No existe, pues, ninguna base objetiva para defender las decisiones morales; el mayor bien para un individuo es encontrar su propia y única vocación. Se trata de una crítica a los “más allá” metafísicos para centrarse en el "más acá"; una alternativa a las filosofías que analizan el conocimiento objetivo y las concepciones sistemáticas del mundo para centrarse en el hombre, en su vida y su muerte. (Ref: http://es.wikipedia.org/wiki/Blas_de_Otero)

*Y tras este viaje por los abismos de la mente humana... Algo completamente distinto:

http://www.youtube.com/watch?v=4By850_epJo

lunes, 19 de agosto de 2013

Aprendiendo

Al menos no perdiste el tiempo conmigo, lo que me alegra.


Es divertido. Ahora me río del frío serpenteante de mis mejillas.

sábado, 17 de agosto de 2013

Temor al papel en blanco

Mirarte en un cristal que refleja tu yo de dentro de diez años; ni más ni menos que la verdad.

Añoro el papel, el olor a lápiz viejo, lleno de sensaciones y miles de posibilidades. El no saber qué iban a dibujar esas manos, pero siempre sería algo asombroso.


sábado, 10 de agosto de 2013

"El muchacho salió decepcionado y convencido de que no creería nunca más en los sueños. Se acordó de que tenía varias cosas que hacer: fue al colmado a comprar algo de comida, cambió su libro por otro más grueso y se sentó en un banco de la plaza para saborear el nuevo vino que había comprado. Era un día caluroso y el vino, por uno de estos misterios insondables, conseguía refrescar un poco su cuerpo. Las ovejas estaban a la entrada de la ciudad, en el establo de un nuevo amigo suyo. Conocía mucha gente por aquellas zonas, y por eso le gustaba viajar. Uno siempre acaba haciendo amigos nuevos y no es necesario quedarse con ellos día tras día. Cuando vemos siempre a las mismas personas (y esto pasa en el seminario) terminamos haciendo que pasen a formar parte de nuestras vidas. Y como ellas forman parte de nuestras vidas, pasan también a querer modificar nuestras vidas. Y si no somos como ellas esperan que seamos, se molestan. Porque todas las personas saben exactamente cómo debemos vivir nuestra vida.
 Ynunca tienen idea de cómo deben vivir sus propias vidas. Como la mujer de los sueños, que no sabía transformarlos en realidad. (...)"



"El Alquimista", Paulo Coelho

viernes, 9 de agosto de 2013

Me nutro de recuerdos, de las sensaciones que me provocan. Son mucho mejor que el momento exacto y la realidad en que ocurrieron. Pero, para que puedan ser posibles, primero tengo que vivir.

 Estoy drogada de imágenes y música.




Hay veces que ves algo con lo que te identificas. Con el tiempo, te das cuenta que es todo lo contrario, que es lo que te persigue, lo que no te deja avanzar y lo que te aterra. Pero, en medio de ese camino que no sabes cuando acabará, ves que a pesar de todo, eres tú. No te queda otra que aceptarlo; y en el fondo te encanta. Es tu peor vicio.
Casi llego a entenderte por completo.
Me gusta hacer las cosas mal. Una y otra vez.