Ya está, se terminó. Era demasiado bienestar como para que durara más de 24 horas... Por aqui malas caras, o quizá caras sin más, creo que sin expresión. Por allá alguien que espera más de lo que puedo dar, atención sobre cualquier otra cosa, una vida perfecta según sus espectativas...
Pero claro, ésto siempre bajo mi propio punto de vista. Dice que sólo me emocionan otros planes ajenos a él, que no me hace ilusión estar con él, que últimamente estoy rara.
No descarto esa posibilidad, creo que llegué a mi tope y que no me cabe más mierda ni paciencia. Empecé con silencio y creo acabar de darme cuenta. Quizá fueron demasiadas noches partida en dos, mares, rabia, incomprensión... Quizá ya no me afecte, y en realidad mi rutina sea esa, y al serlo, haya cambiado, y el ovillo se va haciendo cada vez más grande respecto a motivos, con un movimiento de circulo vicioso que desembocaría en un callejón sin salida ni posibilidad de vuelta atrás, o una puta plaza de toros, pon el ejemplo que quieras. Creo que espera más de mi de lo que realmente soy: descuidada, torpe, muuuuuuuuuuy despistada, egoista (empiezo a pensar... ).
[Ésto me lleva a que ya no se en quien creer, si en mi o en los demás... ¿Quién tiene razón? ¿Ellos que me ven desde fuera o yo que me veo y les veo?]
Me canso de ver que cada cosa hecha está mal. De sumisión, de nuevo de incomprensión. Pero lo dicho, llegué a mi tope, y seguiré así hasta que alguien sea capaz de escuchar, de saber escuchar y entender. El ser humano es tan descuidado que a la primera que se le presenta la oportunidad de sacar su ego, no se da cuenta de las repercusiones que eso conlleva (y a pesar de saberlo, me considero un ser humano más).
Cansada, como otras veces, de encontrarme esperando en silencio una respuesta lógica que nunca llegará, decidí como siempre volver a casa. Di, ¿qué ostias hago preguntando una y otra vez lo mismo, intentando entender, buscar una solución que no existe y si la hay no será ese alguien quien me la diga? Pues eso, pa casa, que estar con la boca cerrada y en silencio prefiero hacerlo frente el ordenador u otra fuente de entretenimiento. Ya sabes lo que dicen, en boca cerrada, no entran moscas.
El camino ha sido amargo, como muchos. Al sonar la música y verme desde fuera, se me encogió la garganta, pero decidí no rajar mi esternón en esta ocasión, más veces no. Me lo he tomado con calma, tranquila. Sólo un gato atropellado en medio de una callejuela ha hecho que desvíe un poco el trayecto: visión de un animal blanco y negro (como la canción) que parecía haberse quedado dormido en el lugar menos indicado y torcer a la izquierda; de nuevo a la derecha mientras observaba la figura de otro felino en un contenedor de basura, (acechante y me pareció con expresión de tristeza al observar el cadáver) que me recordó a alguna "imagen" de algún libro de terror.
¿Y ahora? Me quedaré sin escribir tantas cosas que iba pensando durante el trayecto, gracias a mi expléndida mente.
Hasta otra...
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