Me canso de quejarme a mi misma, de prometerme que os darán a todos, que me va a dar igual todo... Escribiendo ésto no soluciono nada ni hace que me autoconvenza de mis deseos, ni siquiera sé por qué lo hago.
Muchísimas veces me he encontrado bajo el sometimiento de alguien superior aunque seamos de la misma zona de la pirámide. Nunca he entendido por qué debe tener esa persona derecho a ordenarme, a obligarme y castigarme por algo que no es razonable, ni tampoco por qué no se le trata a ella igual. Callan, es lo único que hacen, no pueden cambiarla; y mientras yo aquí, oprimida, sin entender nunca mi estado. Odio tener que callarme cuando lo que de verdad deseo es gritar y humillar como hace conmigo. Que sienta lo que se siente al estar en mi lugar, el temblor de piernas por hacer callar, la rabia, las fuerzas... ¿Vendetta, Méndez? No se, pero no tiene solución. Nunca me he revelado por proteger a otros, pero creo que eso ha ocasionado la posición en la que estoy ahora, ser un mueble más, sin autoridad, sin palabra, sin... Odio decirlo...
En resumen, soy lo que me habéis hecho ser.
El retorno de este problema me conduce a otros, creo, más leves. Cada vez me convenzo más de que tengo que hacerme oir, pero pensaríais que he cambiado. No descarto esa idea, pero si ha sido así, es por evitar convertirme en un puñetero maniquí, que poco falta. Es un ciclo vicioso al que no encuentro solución, es... El centro de mi vida, condiciona todo lo que ocurre, ocurrió y ocurrirá. ¿De qué hablo? No sabría decirte, sólo puede sentirse...
También estoy cada vez más cercana a la idea de que yo misma soy la que tira la primera piedra en muchas ocasiones, y que no quiero ver quien fue el culpable por miedo a reconocerme.
Tras releer ésto, de lo que estoy segura es que necesito un psicólogo ¬¬
Eso o algo más asequible, dos semanas de vacaciones en soledad..
No hay comentarios:
Publicar un comentario