viernes, 3 de septiembre de 2010

Y sin saber sobre mi futuro...


Ayer comencé la tortura para mi sistema respiratorio: pintar. Si, armarios y puerta, necesitaban ya una capa de pintura, pues ale, a darle al pincel. Claro, ahora hay pestazo de pintura y aguarrás hasta en el coche, y no es broma. Esa mezcla no ha hecho que se me quite el mal humor que llevo arrastrando un par de días.

Otro aroma que pude percibir al menos ayer fue el de volver al esfuerzo, a descargar rabia con ejercicio, a sentir sus efectos al terminar y los siguientes días... ¿Eso a que huele, a sudor? Probablemente, pero tengo la nariz tan jodida que ni lo distingo.

Lo que decía de la rabia, no duermo bien ultimamente, mi mal humor sigue ahí y ha vuelto el dolor de espalda. Vamos, que estoy como una rosa. Hoy, por evitar incrementar los dos últimos hechos he decidido rechazar la oferta de una barbacoa con gente "conocida" (a secas). No apetecia, y quedarme en casa tampoco era buena idea. ¿Qué hacer? ¿Cine? Tendria que ser sola (cosa que acabaré haciendo) asi que una amiga se apuntó y cogimos camino a un centro comercial. De camino, como no podia ser de otra manera, he hecho mis peripecias con el coche. No no, mejor llamémoslo demostraciones. En una carretera un tanto esrecha me he subido al bordillo, a 60, tooooooma. Y claro, la culpa no es mia, es de vosotros que os dedicais a ir por el centro de la puta carretera. Pues cachondeo el resto de la tarde. Vueltas para un lado, para otro, acabé comprando cosas en tienda de informática y electrodomésticos como una friki (tenia 30 euros de gratis para gastar). No me he sentido mejor, ni si quiera tenia la ilusión esa de: tengo unas ganas enormes de quitarle el plastiquillo a todo lo que he comprado. Nada, estoy como medio muerta por dentro, medio porque aún soy capaz de reirme con mi amante-novia y acabar como siempre acabamos las conversaciones. Nos dimos un último capricho en la tienda de golosinas y para casa, eso si, emparanoiadas con la idea de pinchar la rueda en cualquier momento y tentando los bordillos que se ponían en nuestro camino, añadiendo más payasadas, como girar 90 grados mientras bebes agua del botellin y lanzárselo al copiloto donde te pille porque tienes que cambiar de marcha... Tarde entretenida, al menos no he acabado aquí arqueándome la espalda y fijando la vista en un puzzle como una jubilada; lo he hecho moliéndome el cuerpo andando. ¿Y después? Quería haber ido a ver a muchachito, y al que canta también (va por ti, informador con poca antelación) pero como acabo de decir, estaba molida.

Pasé a ver a mi abuela... Odio decirme cada vez que la veo que cuando tenga coche propio me iré con ella. Nunca llega ese día. Me ha hecho pensar... Todos seremos como ella, y ella ha sido como nosotros. No los tomamos en serio, cuando llegas a la edad adulta ves a los octogenarios como personas que no tienen la menor idea de lo que dicen, que nunca llevan razón y tú estás en la edad correcta: menores que tú son unos criajos que no saben de la vida, del sufrimiento y de lo que vale el dinero; los mayores han perdido ya la cabeza; tú estás en el punto exacto de la coherencia y a ver quién te contradice... No me meto en el cupo de los de "la edad adulta", según la mentalidad comienza antes o después y termina de la misma manera. Espero no llegar.

A la vuelta a casa, para rematar, casi no llego. Dos veces se me ha parado el coche sin más... Aleeee, profecía cumplida y gafes haciendo su papel.

El final del día se presenta aburrido, con un pequeño vacío algo borroso, cansancio del día y de pensar en mañana, a la espera de una señal y con el olor a aguarrás...

...Dulces sueños...

No hay comentarios:

Publicar un comentario