-Recuerdo la regla nº1: confianza
-Tengo unas ganas enormes de parar el tiempo. Tumbarme a sentir como mi organismo se mueve por sí solo a su antojo, con sus maravillosos procesos bioquímicos, pensar en la inmensidad y en lo ínfimos que somos, ver crecer mi pelo... Por ese momento, no alterar en absoluto el universo. Sería la mejor sensación del mundo (dejando a parte los pecados capitales).
-Experiencia del día: por culpa de las malditas puertas automáticas por poco me cargo a uno de mis gatos. A la misma vez, él intentaba entrar por el hueco que hay entre la puerta y el muro, y yo abría la puerta, dejándolo encajonado. Me he sentido un verdugo en ese momento, no podía sacarlo de ahí. Me paré, pensé y dejé que se abriese poco a poco (MUY poco a poco, puta puerta) y que se liberase así. Pobre animal, suerte que fuese una especie flexible y al parecer, con 7 vidas.
Ésto me hizo recordar una de tantas canciones... Va por tí, que hace mucho que no te veo ;)
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