
Un estímulo, una recompensa al final del día evitaría esta desidia.
Un recuerdo buenísimo de anteanoche... No había mejor canción para ese momento. Felicidad desbordante, buen rollo, abrazos colectivos... Aún tengo en la cabeza la frase ebria de "os quiero".
Y por la mañana te encantaría seguir allí, y dar más besos y abrazos de los que diste, y decir cosas que callaste.
A pesar de falta de estímulos, tengo recuerdos en los que regocijarme.
Después de una noche bastante buena en Murcia, un par de horas o tres de sueño, trabajo... Vuelta a Murcia. Pequeño concierto de un amigo, gran imagen. Y sin darle tiempo a mi cabeza de tomar conciencia, vuelta al calimocho de toda la vida. Caras entrañables en un lugar ya no tan familiar, incomodidad. El alcohol ayudaba a recordar lazos, pero esas caras me gritaban que no me conocían ya.
Otro punto más.
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