Lo altera todo, limpia y ensucia. Susurra, avisa, y grita. Amenaza... Es como si alguien quisiera darme lecciones a golpes, parece que me persiguen. Son como fantasmas que intentan decirme que lo hago mal gritando.
Sigo amaneciendo con "resaca", como si hubiese envejecido 20 años en unos días. Y este viento... No me hace sentirme mejor. Protegida dentro de casa, si, pero no mejor. Sigo ahogándome. Aún dudo y los mensajes no cesan, no puedo mostrar un ápice de aprecio, al instante vuelve.
Tengo la sensación de que desafío demasiado a menudo al destino o lo que quiera que sea. La maldita "bacteria" me hizo volver a pensar en las paranoias, en las distintas posibilidades respecto a todas mis decisiones. Quizá debería dejar de buscar, dejar que pase el mundo y que decidan por mi, o volverme más radical y drástica. Creo que esta forma de ser no me hace mucho bien, aunque siempre termine pensando que no lo cambiaría por muy mal que se me de... Soy una contradicción con patas. Ésto cansa.
Espero que sea por culpa del viento... Confío que con el tiempo comenzará a llover y se apaciguará.
No hay comentarios:
Publicar un comentario