"Volvía a la rutina después de tantísimo tiempo. No pensaba que lo hacía por venganza, sino porque debía empezar su vida por donde la dejó desde aquel momento.
Sí, era volver al pasado en cierto modo, pero, ¿qué iba a hacer entonces? Ya no tenía nada, ni si quiera nada por lo que existir. Tampoco quería buscarlo.
Aquel día fue el darse cuenta de qué pasaba realmente.Bajó de aquella zona intermedia entre el sueño y el coma, levemente; corría una suave brisa, pero congelada, afilada como punzones. Quizá era porque hacía tiempo que no se topaba con ella y parecía más cruel de lo normal. En ocasiones la había visitado durante estos años, pero era una visita corta, luego se iba ella sola si la ignoraba. Pero esta vez parecía que iba a quedarse por un tiempo, por mucho que fuese ignorada iba atada de su mano, y la llave de las esposas las tenía ella. Todo dependía del aceptar el aquí y el ahora, o acostumbrarse a estar amarrada de aquella forma.
Cada día se hacía más lentos. El cielo también acompañaba: días de lluvia gris que, inundando su cuarto, a veces rebasaban su cuello. Siempre había preveido este tipo de situaciones, y quizá por eso había cerrado ventanas y puertas, pero la casa estaba dañada y el agua parecía gas... filtraba por todos lados, incluso por las paredes. Se recordaba a sí misma como El Principito: cada día cuidar de su planeta, una tarea constante y dura, para evitar la destrucción de su hogar.
Siempre le había gustado ese libro, y se lo hagradecía enormemente a su padre. Desde pequeña, le leía algún capítulo antes de dormir, y siempre lo escuchaba hasta que se cansaba de leer y acababa más cansado que ella misma. Parecía la aunténtica realidad que nadie quería ver, y estaba segura de que era una de las tantas pequeñas cosas que la habían formado tal y como era. Una tontería, por una tontería así pasaba los días como el protagonista de su libro favorito, pero no era motivo para arrepentirse y culpar al autor.
Las esposas eran suaves aunque frías. Tenía la impresión de que esa suavidad la haría aguantarla más de lo que quería. Podía ser el comienzo de un largo castigo"
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