lunes, 2 de abril de 2012

Huertecico Parte1

Después de lo que me ha parecido siglos sin escribir, vengo con algo más realista de lo normal. Se trata de un proyecto que venimos dándole vueltas un tiempo y parecía que nunca llegaría el momento de ponerse manos a la obra. Se trata de una parcelilla de 4000 m cuadrados que estamos destinando a la agricultura ecológica.
Hemos obtenido ayuda de un par de (como yo los llamo) profesionales que nos han guiado fantásticamente y nos irán formando. Nos han hecho un plano de cómo sería la mejor manera de situar cada plantita según el ambiente en el que está situada la zona de cultivo (sol, viento, lluvias, fumigaciones ajenas,...).
El líder, como le digo cariñosamente, se ha encargado de buscar lo mejor para el huerto.

Este domingo fue la primera jornada intensiva (ya teníamos ganas de darle forma al terrreno). A las 8:45 más o menos llegamos a la zona de trabajo, y el líder nos fue informando de lo que teníamos para plantar, y de cómo los profesionales le habían explicado más o menos la mejor manera de hacerlo. La tierra ya la teníamos labrada y más o menos clara la planificación. Nos dedicamos a poner le seto que protegería a la plantación del viento y en lo posible, de los químicos que utilicen para fumigar los huertos vecinos.
Fue interesante el cómo nos organizamos tan rápida y fácilmente, de las ganas, el entusiasmo y el amor que poníamos en cada plantita. Suena a perroflauta, pero de verdad que nos encontrábamos bastante bien allí. Además fue el día bonito, porque muchas de las plantas eran aromáticas (tomillo, romero, lavanda, ajedrea), además de jara, mirto y lentisco, labiérnago, y frutales como perales, melocotoneros, albaricoqueros, baldre, espino albar ...
Encontramos unas 6 lombrices en total, creo que pocas, pero no está mal para que vayan haciendo su trabajo. Les pusimos nombre a dos de ellas, Terminator y Jamal, en honor a un par de perretes (cachorros) que conocimos dos días antes. Se nos olvidó echar unas bacterias que trajo una compañera... Nos hicimos unos expertos de la hazada, comimos un buen potaje de habichuelas y arroz, y dormimos como buenos huertanicos la siesta, bajo las habas, y algunos entre ortigas.
Fue un día inmejorable de trabajo, y en muy buena compañía. Ya tenemos ganas de ver cómo crecen nuestros pequeños.
Al día siguiente, íbamos a plantar lo bueno bueno, pero nos informaron de que no habría agua (si plantásemos tomates, maíz etc. se secaría si esperásemos a la semana siguiente) asi que, para aprovechar el madrugón, nos fuimos al monte. Hice de guía (¡Yo! jajaja). Intuitivamente acabamos en la Comunidad Valenciana un par de amigos y yo. Aparcamos en el pueblecillo más cercano a la falda de la montaña y a subir como si no hubiera mañana. El par de petardos no querían llegar a la cima, asi que paramos cuando encontramos unas buenas vistas. Las disfrutamos hasta que por el deber, tuvimos que abandonar aquel pequeño paraíso inclinado.

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