sábado, 7 de abril de 2012

Por fin





Cogí cuatro bultos y me fui. Como si le hubieran hecho un empalme a la correa, como si me hubieran dado 5 días más de vida.
Antes de emprender el viaje relativamente largo que me esperaba, me liberé de parte del veneno que llevaba arrastrando ya tiempo. Elegí también la banda sonora y disfruté de cada revolución del coche. Hoy, en casa, no suenan igual. Falta brisa húmeda, sol abrasador, botas y cuestas, sobra gente.
Decidí hacer una parada antes de llegar a casa, no tenía prisa. Comí en un trozo de cielo a los pies del mar.
Después de un agradable baño de sol, subí y bajé por donde buenamente podía, sin un motivo ni un fin.
Tras hacer el cabra un rato, me cansé y volví al punto donde me había quedado, muy muy lentamente (a 20 km/h como mucho en coche).

Lo primero que hice fue enfundarme en neopreno y darme un baño, agusto. El agua de Abril no es demasiado agradable, aún habiendo probado la de Fuente Caputa. Bien podía haberme duchado con el mismo traje, puto calentador...
Por las noches me calzaba los auriculares y mi banda sonora, y a correr (o pasear, según, no tenía prisa, reitero). Me dormía en el salón, envuelta en mantas, y los tres días con el canal infantil puesto. Sí, dibujos animados, si me voy a descansar no es para que me metan porquería de noticias anuales de Semana Santa, reportajes de mierder, películas de sobremesa, noticias deprimentes y demás porquería que podría salir de la caja tonta. Así que tranquilidad y pocos sobresaltos. En la imagen, mi perspectiva antes de dormir.

Por las mañanas desayuno haciendo algo de provecho, comprar o como el último día, correr por la arena. A ella le debo unas agujetas estupendas en el trasero. Antes de comer, a hacer hambre, o a tomarse el aperitivo en el rincón de la falda de algún acantilado, con algo de incienso, por qué no (así también se hace hambre).

Después de comer, siesta que podría durar hasta el mismo atardecer. No miraba demasiado el reloj, así que tampoco sé cuánto duraba lo que hacía en cada momento.

Era genial volver a casa después de darme una vuelta por donde se me ocurriese, a la hora que fuera, con lo que fuese que llevara puesto, sin dar explicaciones, abrir la puerta y ver mi nicho vacío. Sonreí como si aquella imagen me recordase a una noche calurosa de amor entre sábanas. Simplemente no había nadie y eso me provocaba un sentimiento agradable y sencillo. Sobre todo sencillo, ése es el adjetivo con el que podría calificar cada detalle de estos días.

Piel, sol, arena, rocas, mar, sudor, música, brisa... Luz tenue, un libro, un cigarro, envolverse en mantas... Libertad... Nadie.
Vinila para "contentarme", "Porcelain" de los Red Hot para el ratito del cigarro frente al mar, y ésta que quedará como el resumen de todo... Ni zorra de la traducción, me quedo con la sensación, recuerdos que me trae: mis botas caminando firme por las piedras irregulares, el aire mareando mi pelo, olores...
http://www.youtube.com/watch?v=iyHix2Yb0Vk






He vuelto no contenta, no lo creo. Pero sí satisfecha. Hacía tiempo que venía gritando la necesidad de pasar unos días sola. Sé que debería haber sido antes, pero nunca es tarde.

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