miércoles, 25 de enero de 2012

Mando

"Viernes, 7 de la mañana y con los ojos mirando a la nada. El último día de trabajo. Aún era de noche, entraba luz de las farolas a través de los barrotes. Bestia dormía a sus pies. Había estado recogiendo los restos de rabia que esparcía Ayira al llegar a casa, y las noches se las pasaba recorriendo su cuarto, de un lado a otro. Ayira notaba su respiracion agitada, como cabreado. Le molestaba que estuviera así, sabía que los cambios en su comportamiento se debían a ella.
Ahora lo notaba algo más tranquilo, seguramente había vuelto a entretenerse con el bongó que le trajeron de Cuba. Estaban hechos una pena, no quedaba madera donde incarle el diente.

Se quedó un buen rato mirándole hasta que vió que empezaba a amanecer. Con solo desperezarse, Bestia abrió los ojos, la observó, como escudriñando en su mirada y acto seguido bostezó. Ayila se dió cuenta de sus afilados y níveos colmillos y le envidió. Al unísono se levantaron de la cama y cada uno comenzó su rito matutino. Bestia fue tranquilamente hacia su rincón en la sala de estar y cogió la correa. Ayila se puso la vieja sudadera y buscó unos pantalones entre toda la ropa acumulada que había en el sillón. Si por ella fuera saldría tal cual... Llegó a dudarlo. Total, a esas horas no habría mucha gente esperando a que saliese, y aquellas braguitas parecían unas mallas muy cortas... 'Qué cojones'-pensó. Y únicamente se puso unas zapatillas de deporte. Se dirigió a la puerta, donde Bestia le esperaba, y le puso la fina correa. Bajó las escaleras y lo soltó. Hacia un tiempo que no se preocupaba en que no volviese, asi que volvió a entrar, se preparó su café y su cigarro y salió a esperarlo. Se quedó embobada mirando cada paso que daba, sin percatarse de quién la miraba a ella. Su vecino, que solía acostarse bastante temprano (sobre las 8 de la mañana) se había entretenido pintando aquella noche, y ahora limpiaba los pinceles en su terraza. Con la misma cara de idiota que tenía Ayila en ese momento, se quedó paralizado, casi avergonzado.
Con el último sorbo, se levantó y silbó. Bestia acudió al trote. Sintió punzadas en la espalda y al volverse, encontró a su vecino derrochando una inmensa cantidad de agua.
-¿Qué ostias pasa? - le gritó.
Temblando, cogió todos los pinceles y el bote de cristal a la vez que intentaba cerrar el grifo. Viendo las consecuencias de su actitud, Ayila abrió la puerta sin creerse lo que acababa de hacer, temía mucho por ella. Pero al girar la llave, oyó cristales romperse, y acto seguido una maldición. Eso le hizo cambiar su humor y sonrió.

Le quitó la correa a Bestia, le acarició entre las pequeñas orejas y corrió a la ducha. Se quitó la poca ropa que llevaba y al quedarse completamente desnuda vió que Bestia se había colado en el baño.
'Total... ya empezabas a oler mal'
Se duchó mientras Bestia se quedaba en el asiento de la ducha. Era una buena forma para ahorrar agua, últimamente iba algo justa de dinero.
Tras 10 minutos empapándose, secó al pequeño mustélido y lo dejó correr. Se echó aceite corporal y fue a vestirse. Pantalones negros, camisa roja y botas. Las llaves del coche y a correr.

Al llegar al trabajo, dejó sus cosas, saludó al jefe y fue al aseo. Mientras entraba, le extrañó no haber visto a Xabi en su puesto. Se miró al espejo menos de cinco segundos, se arregló la coleta y cuando se disponía a salir encontró a Xabi impidiendo su paso. Antes de poder separar sus labios para pedir una explicación, Xabi se los selló con los suyos. Ayila enrojeció de rabia, le pegó un empujón haciendo que se clavase el pomo de la puerta en los riñones y cogió fuerzas para darle un buen bofetazo. Pero sin motivo, le agarró de la camisa y continuó besándole. O tenía los labios más suaves que había besado nunca o hacía tiempo que necesitaba hacerlo. Lo guió hacia el fondo del aseo y comenzo a quitarle la camisa. Con el último botón se bloqueó, se dió cuenta de lo que estaba haciendo y mirándolo con la palabra perdón en los ojos, se acercó al espejo y se lavó la cara. Salió enfurecida, no controlaba lo que pasaba.
Volvió a pensar en ella."

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