"Comenzó con buen pie, ya antes de dar las campanadas había conseguido mimetizarse con X, hacer un trato: X no volvería a joderla a cambio de dejarle un nicho en su piel. Y no fue mal plan. Tampoco habían demasiados cambios a cómo se encontraba antes, pero le invadía la duda de ser consciente de sus actos. Tenía la sensación de que algo se le escapaba con cada palabra que decía, con cada gesto que hacía, cada paso que daba...
Se desprendió de ataduras que le impedían moverse con naturalidad, tenía bien presente que todo puede esperar, que cualquier situación podía ser buena para disfrutarla y recordarla. Sabía que para ayudar al mundo primero tenía que construirse su fuerte.
El ejemplo de aquel viernes es perfecto para definir lo que creía que era el aspecto positivo del nuevo año, de la fusión con X. Un bar, buena compañía, y los ánimos un tanto bajos, le impulsó a decirlo.
La invitó a acompañarla al baño. Ella iba detrás, y cerró la puerta a su paso. Sin pestillo, le daba igual, no le llevaría mucho tiempo. Luego pensó en el morbo de que alguien la hubiese abierto. Se aproximó, apoyó las manos en su cintura y sin pensar en el rechazo la besó. Sabía por experiencia la suave textura de sus labios, conocía su pequeña lengua, pero después de tanto tiempo se volvió a maravillar. Quizá por la extraña experiencia, o por la acción en si. La notaba tranquila y también complacida. Era tan agradable que se hubiera pasado allí toda la noche, se arrepintió de no haber cerrado el pestillo y haberle mordido el cuello. No recordaba lo que les hizo parar, quién fue quien apartó sus labios, quizá incluso fue al unísono. Se sentía dueña de la situación, y era importante porque no acababa de salir a comp
rar pan ni entablar conversación mientras le echan gasolina al coche. Acababa de besar a alguien de su mismo sexo y no tuvo miedo al rechazo, ni a hacer algo que no debía. Salió de ese baño con las piernas temblorosas y con una felicidad interior grandísima. Se despidió de su gente, como normalmente, y fue a casa sin más calentamientos de cabeza.Se prometió volver a la semana siguiente y cerrar el pestillo.
El aspecto negativo que temía era las reacciones de la gente ante sus sinceras contestaciones. Decía lo que sentía o creía en el momento, sin pensar en las consecuencias. Parecía que había bebido un brebaje que le hacía ser sincera. Era capaz de hacer daño a la gente sin ser consciente de ello.
Quizá también la prisa que últimamente tenía por hacerlo todo... Estaba en rebeldía constante con su yo pasado, que tampoco era muy diferente al actual, pero le tenía rencor por algún extraño motivo.
Sabía que tenía que frenarle los pies, sabía que era X, pero no entendía el por qué debía hacerlo si el universo seguía su ritmo hiciese lo que hiciese. "
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