viernes, 10 de febrero de 2012

Buscando un rincón

De nuevo viernes. Para variar pongo una escusa para no seguir con la rutina, y me concedo un rato de libertad. He cogido al perraco y me he dedicado a andar sin prisa, dejándome llevar por el río de asfalto... Y me he topado con mi futuro terreno. Siempre me había imaginado viviendo entre esos pinos y chopos. Las puestas de sol desde una buhardilla ahí tiene que ser un lujo.

A la vuelta, me he dedicado a buscar un buen rincón donde dar una última calada, desde donde pueda disfrutar de los pocos rayos de sol que quedaban. Cada vez bajaba más, y temía no alcanzarlo. Cavilé al toparme con una higuera en subirme, desde arriba se vería mejor. No era lo suficientemente alta. Terminé el camino sin esperanza de encontrar un rincón soleado.
Descubrí un terreno cerca de casa, labrado. Caminar por él era volver a la infancia. Lo atravesé y me senté frente al sol. Dejé al golfillo en libertad, me encendí un cigarro.

Un soplo de aire fresco tras una mañana de estrés, con el sonido de chovas revoloteando y la compañía de un petirrojo urgando en el cultivo...

No hay comentarios:

Publicar un comentario